¿Alguna vez te has preguntado por qué casi nunca vemos a los jugadores del Real Madrid, el Barça o el Manchester City llegando a entrenar en sus Bugatti o Lamborghinis privados? La respuesta no es la humildad, sino una cláusula «secreta» en sus contratos de millones de euros.
La mayoría de los grandes clubes tienen acuerdos de patrocinio con marcas como Audi, BMW o Mercedes-Benz. Estos contratos obligan a las estrellas a usar exclusivamente los coches que el club les entrega para ir a los entrenamientos y eventos oficiales. Conducir su propio superdeportivo durante el horario de trabajo puede suponer multas de miles de euros.
Pero hay más: el «garaje prohibido» también existe por seguridad. Los clubes prohíben por contrato actividades de «alto riesgo», y eso incluye conducir coches de extrema potencia o motos de gran cilindrada. ¡Sus colecciones de ensueño suelen estar bajo llave y solo ven la luz en vacaciones!